• Santa Isabel de Hungría
Santa Isabel de Hungría
  • Formato impreso
  • Colección: ESPIRITUALIDAD
  • ISBN: 84-607-0846-2
  • Páginas: 254
  • Tamaño: 150 x 210 mm

Santa Isabel de Hungría

14,00 €

INTRODUCCIÓN.

La cercanía y el contacto con la persona de santa Isabel de Hungría, siempre nos resulta suave y gratificante experiencia. Los biógrafos y cronistas de la época, emplean casi siempre, para dirigirse a ella, la entrañable expresión de -amada santa Isabel-, mezcla de cariño, admiración y sensación de proximmidad acogedora que les inspira la persona de la santa.

Confieso de entrada que nunca pensé escribir una biografía sobre la duquesa de Turingia. He sentido siempre por ella una gran simpatía, pero no disponía de tiempo. Si ahora me embarco es por un compromiso fraterno, para satisfacer los deseos de un grupo numeroso de seglares franciscanos que me lo han pedido con mucha insistencia y por un motivo razonable. Para tener acceso y familiaridad con la persona y el mensaje espiritual de santa Isabel.

Mis potenciales lectores me han sugerido también la opción por el estilo pastoral en la redacción de la obra, más vivo y ameno, que exime de trabajoso seguimiento, despierta más fácilmente el interés y se saborea mejor la jugosidad de la lectura.
Objetivos difíciles de conseguir si se pone demasiado énfasis o preocupación en las filigranas literarias o se somete la redacción al ritmo cansino y a las suspensiones inevitables y eruditas del trabajo científico.

Me parecía también que el trabajo resultaría incompleto, si me lanzaba a la publicación de una biografía de este tipo, que exige abundantes detalles y matices completos, sin haber conocido -in situ- los escenarios donde se movió, trabajó y quemó heroicamente su vida nuestra santa.

Movido por este deseo de información directa, hice una gira en 1995 por los rincones isabelinos: Presburgo -Budapest lugar del nacimiento, el castillo de Wartburg donde pasó la mayor parte de su vida, Eisenach y sobre todo Marburg donde santa Isabel pasó los últimos cuatro años de su vida y asombró al mundo con su entrega heroica a los pobres y la vivencia radical de la pobreza.

Hay también otro motivo, aparte del apuntado, y de carácter más amplio que me ha movido a escribir esta historia de santa Isabel.
Pienso que la Orden Seglar Franciscana pasa por uno de los momentos especialmente interesantes de la historia. Acaba de darse una envidiable legislación actualizada.

Cuando el Vaticano II invitó a las instituciones y movimientos eclesiales a la renovación, al desprendimiento del poso del tiempo con sus adulteraciones y adherencias espúrias, y volvieran a ofrecer a sus miembros y aspirantes un ideal limpio y original, los dirigentes de la Orden Seglar Franciscana, tomaron en serio la invitación de la Iglesia, quemaron muchos años del posconcilio en reuniones de estudio, redacciones provisionales, consultas a las fraternidades de los diferentes países, etc...

Hay que tener en cuenta que la legislación, aunque esté cuidadosamente renovada, nunca dejará de ser algo frío, sin calor, sin rostro, con una fuerza de arrastre muy limitada.
Para ser vivido hay que presentar este maravilloso programa encarnado, hecho de vida en la formidable persona de nuestros santos que apoyados en él llegaron a las alturas de la santidad en que hoy les admiramos.

Se impone por tanto, desempolvar y redimir de su sueño estéril en archivos y bibliotecas, las numerosas e interesantes biografías de santos y santas franciscanos seglares.
Nadie mejor que ellos, con su manera concreta, sencilla y espontánea, pueden enseñarnos a vivir el carisma franciscano en las diversas circunstancias y situaciones de la propia profesión o del estado de vida seglar.
No disponemos de una palanca más eficaz y de reclamo tan arrollador como los ejemplos sorprendentes de nuestros hermanos modélicos. Sobre todo cuando se les presenta en biografías escritas con estilo vivo, ágil y atrayente.

Estamos en la época y cultura de la imagen. Una imagen suele decirse, vale más que mil palabras.

No es lo mismo hablar de pobreza, de sencillez, o de amor y servicio a los pobres, con bellas y muy cuidadosas palabras, que traer a escena el festín de Francisco y Maeso con los mendrugos recogidos de limosna, el trato humilde y fraterno del hermano Ceferino o la tierna solicitud de santa Isabel lavando y vendando las purulentas heridas de sus leporosos.

Hacemos votos porque, en un día no muy lejano, los Franciscanos Seglares conozcan mejor a sus santos y se acerquen a ellos a través de amenas y actualizadas biografías.

Quisiéramos que la historia de santa Isabel, especial protectora de la numerosa Familia Seglar Franciscana, que hoy presentamos, fuera como la primicia de las muchas y mejor escritas biografías sobre santos franciscanos que verán la luz en el futuro.

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