• San Pío de Pietrelcina:
San Pío de Pietrelcina:
  • Formato impreso
  • Colección: ESPIRITUALIDAD
  • ISBN: 978-84-85223-45-9
  • Páginas: 88
  • Tamaño: 230 x 300 mm

San Pío de Pietrelcina: "Fotocopia de Cristo"

15,00 €

Sé que la expresión fotocopia de Cristo, sobre todo cuando las máquinas

fotocopiadoras consiguen copias tan iguales al original, no se puede aplicar

ni al santo más santo. Pero un buen hermano y amigo mío, el humilde y

santo capuchino fray Modestino de Pietrelcina, hijo espiritual del Padre Pío, se la

aplicaba a su Padre espiritual, muy convencido de decir la verdad.

Fray Modestino falleció en San Giovanni Rotondo el 14 de agosto del 2011, a

la edad de 94 años. No había frecuentado la universidad ni cursado la enseñanza

secundaria, pero su bagaje de ciencia divina era muy llamativo. Sin perderse en

elucubraciones teológicas, con la expresión fotocopia de Cristo quería expresar

el gran parecido que descubría entre el Padre Pío y Jesucristo. En este sentido

uso yo aquí la expresión fotocopia de Cristo.


En la vida del Padre Pío de Pietrelcina hay muchas cosas desconcertantes e inexplicables

para la ciencia; como la hipertermia: subida de su temperatura corporal

hasta los cuarenta y ocho y más grados; la alimentación: con frecuencia, una sola comida

al día cuando la tomaba y muy escasa para una jornada de quince o dieciséis

horas de duro trabajo; la bilocación: sin abandonar San Giovanni Rotondo, se le vio

en otros lugares de Italia y de fuera de Europa; el conocimiento de las conciencias:

son muchos los que afirman que, al acercarse a su confesonario, escucharon de sus

labios la lista completa de los pecados con frecuencia olvidados por la distancia

de los años que tenían que manifestar al confesor; el don de profecía: en 1959, respondió

al saludo que el cardenal Montini le envió desde Milán con el comandante

Galletti, hijo espiritual del Padre Pío, con este mensaje: Escúchame atento, Galletti.

Di a su Eminencia que, cuando muera este Papa, él ha de ser su sucesor; el perfume:

lo describen como agradable, sutil y delicado, mezcla de violetas y de rosas, y, entre

los que confiesan que lo han percibido, unos lo han disfrutado en presencia del

Padre Pío y otros a miles de kilómetros de distancia, unos en vida del Santo y otros

después de su muerte, algunos sabedores de este fenómeno y otros sin conocer

siquiera la existencia del Fraile capuchino...Y si las llagas, vivas, abiertas y sangrantes

durante cincuenta años, fueron un problema sin solución para la medicina y la

psicología, no lo fue menos su desaparición completa, el día de su muerte, sin dejar

huella ni cicatriz alguna. Éstas y otras muchas cosas excepcionales se dieron en la

vida del Padre Pío.

Pero el Padre Pío es también otra realidad. Es el seguidor humilde, obediente,

caritativo y alegre de san Francisco y de santa Clara de Asís; es el enamorado de

Cristo; es el sacerdote santo y celoso; es el devoto de la Virgen María, que tiene

siempre en sus manos el rosario; es el hermano que vive para sus hermanos; es el

creyente que busca en todo la gloria de Dios y la salvación de las almas...

San Pío de Pietrelcina, fotocopia de Cristo

Esta otra realidad -el Padre Pío- tiene, sí, los cinco rasgos que señaló el papa

Pablo VI, el 20 de febrero de 1971, en su discurso al superior general de los capuchinos

y a sus consejeros generales: «Celebraba la misa humildemente, confesaba

de la mañana a la noche y era, aún si difícil de admitir, el verdadero representante

de los estigmas de nuestro Señor. Era hombre de oración y de sufrimiento». Y tiene

también otros que, por asemejarle al Hijo de Dios hecho hombre, nos permiten

llamarle, una y otra vez, como lo hacía fray Modestino: fotocopia de Cristo.

En este opúsculo, en los cinco primeros capítulos comentaré los rasgos que

señaló Pablo VI. Presentaré, después, otros diecisiete, no todos los que tengo en mi

mente. Quiero dejar la puerta abierta para que los descubran los lectores. Mi deseo

es que, tanto los que yo indico como los nuevos que se descubran, sean motivos

para bendecir al Señor y llamadas a hacerlos realidad en la propia vida.

Y para el caso de que haya lectores que desconocen quién fue el Padre Pío,

ofrezco, como Apéndice, unos datos biográficos del Santo, que les ayuden a

ubicarlo en las fechas y en los lugares en que vivió.

Elías Cabodevilla Garde (+)

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