Sergio Ramírez Pareja. El Padre Pío no fue solo un santo ... Fue un padre y yo me hice hijo suyo.

En el silencio de la capilla dedicada a San Pío de Pietrelcina, en la iglesia de la Inmaculada Concepción de Granada, recibimos a Sergio Ramírez Pareja, joven devoto de Jaén, que desde un primer momento nos muestra la serenidad y convicción que solo brotan de una experiencia espiritual profunda.

Sergio Ramírez Pareja. El Padre Pío no fue solo un santo ... Fue un padre y yo me hice hijo suyo.

En el silencio de la capilla dedicada a San Pío de Pietrelcina, en la iglesia de la Inmaculada Concepción de Granada, recibimos a Sergio Ramírez Pareja, joven devoto de Jaén, que desde un primer momento nos muestra la serenidad y convicción que solo brotan de una experiencia espiritual profunda. Su testimonio no es el de un estudioso, ni el de un promotor, ni siquiera el de un historiador: es el de un hijo espiritual del Padre Pío que ha encontrado en él un faro de fe, un refugio en la prueba y un maestro que lo guía hasta Cristo y María. Viene con Lucía, su mujer, con quien comparte esta devoción. Ambos, posan felices junto a la imagen del P. Pío.

I. Primer encuentro con el Padre Pío

—Sergio, La devoción al Padre Pío suele llegar al corazón de formas muy diversas: algunos a través de una imagen, otros por un libro, una historia familiar ... En tu caso concreto, ¿cómo nació esa conexión con él? ¿Fue un proceso repentino o se fue dando poco a poco?

Mi devoción comenzó como la de muchos: viendo la película italiana sobre su vida, dirigida por Carlo Carlei. (Padre Pío, Miracle Man, año 2000) Una cinta que dura más de tres horas y que deja una marca. La vi en 2016, durante el Año de la Misericordia, y me removió profundamente. Desde entonces empecé a leer libros sobre él, a acercarme a su figura… y acabé uniéndome a uno de los grupos de oración que él mismo fundó en vida. Lo que al principio fue admiración se convirtió en una llamada.

—Cuando hablamos de un santo que toca tan de cerca la vida personal, las emociones se entrelazan con la fe. ¿Qué provoca en ti la figura del Padre Pío? ¿Qué sentimientos te despierta cada vez que te acercas a su imagen, a su vida o a su legado?

Sobre todo, respeto y emoción. Es un santo que me toca profundamente porque no se colocaba por encima de nadie. Él mismo decía: “Soy un pobre fraile que reza”. Fue un hombre de oración, pero también de acción. Fundó un hospital, la Casa Sollievo della Sofferenza, pero también atendía espiritualmente a cada alma que se le acercaba. No olvidó a nadie. Y esa cercanía me cautivó.

II. El Padre que genera vocaciones

—Se dice a menudo que el Padre Pío suscita muchas vocaciones, incluso en tiempos como estos, donde la fe parece diluirse. En tu opinión, ¿qué encuentran en él los jóvenes que les mueve a seguir a Cristo de forma más decidida? ¿Qué tiene su ejemplo que resuena tanto con las nuevas generaciones?

Porque lo ven como un padre. A pesar de haber sido canonizado hace ya más de 20 años, seguimos llamándole “Padre Pío”. Vivió una vida de sufrimiento, de obediencia, de oración constante. Pero supo encontrar a Dios en medio de mil dificultades. Y eso nos interpela a los jóvenes. Nos dice: “también tú puedes ser santo, aunque te cueste”. No es un modelo inalcanzable: es un guía.

—¿Y en tu caso personal, cómo ha influido?

Muchísimo. Me ayudó a descubrir mi vocación matrimonial. Le pedí que intercediera por mí cuando conocí a Lucía, mi mujer. Le decía: “Si es ella, ayúdame”. Y así fue. Nos casamos el 8 de diciembre y en nuestra luna de miel hicimos una ruta por Italia visitando los lugares del Padre Pío. También tuvimos la bendición de participar en una audiencia con el Papa, justo antes de que fuera hospitalizado. Fue muy especial. Y ahora esperamos una hija, Martina Pía. Su segundo nombre es un homenaje. Porque sabemos que él intercede por nosotros.

III. Milagros y oración

—Más allá de los milagros oficiales atribuidos al Padre Pío, hay infinidad de testimonios personales que circulan con fuerza entre los fieles. ¿Conoces alguno que te haya marcado especialmente o que quieras compartir? ¿Has vivido tú mismo alguna experiencia que consideres un signo de su intercesión?

Conozco muchos testimonios, pero más allá de los grandes milagros reconocidos —como los de la canonización— hay muchos pequeños milagros cotidianos. Esa novena al Sagrado Corazón que él rezaba todos los días… es poderosa. No porque él fuera un santo milagrero, sino porque intercede. Porque está cerca. En mi vida ha habido muchos momentos en los que, a través de su intercesión, han llegado respuestas. No puedo explicarlo de otra forma.

—Entre tantos escritos, cartas, homilías y frases memorables del Padre Pío, hay expresiones que se graban en el corazón de quienes lo siguen. Algunas conmueven por su ternura espiritual, otras por su radicalidad evangélica, y muchas porque parecen hablarnos directamente. 

En tu camino de devoción, ¿hay alguna frase suya que te haya acompañado de manera especial? ¿Algún pensamiento, gesto o enseñanza que haya dejado una huella profunda en tu vida?

Me impacta su cercanía con el pueblo. Su humildad. Y me impresiona la relación que tenía con sus hijos espirituales. Sus cartas están llenas de consejos sencillos, evangélicos, profundamente humanos. Por eso siempre recomiendo leer su epistolario.

 

 

IV. Recomendaciones para conocer al Padre Pío

—Quien se acerca por primera vez a la figura del Padre Pío puede sentirse desbordado por la cantidad de publicaciones. Desde tu experiencia personal y espiritual, ¿qué lectura recomendarías como esencial para comenzar a conocerlo? ¿Hay algún autor o enfoque que creas especialmente valioso?

Lo primero: acudir a las fuentes capuchinas. En España, Editorial Capuchinos ha publicado obras valiosísimas. Recomiendo Un crucificado sin cruz de Fernando Dar Riese Pío X, y Místico y apóstol de Leandro Sáez de Ocáriz. También al Padre Melchor de Pobladura, que tradujo las cartas del Padre Pío al castellano. Pero sobre todo al querido Padre Elías Cabodevilla, cuya labor de difusión fue inmensa. Sus guiones espirituales son una delicia. Lo recordamos cada año, con cariño. Fue un verdadero amigo y apóstol del Padre Pío.

V. El impacto profundo: devoción en lo cotidiano

—Detrás de cada historia de devoción hay un proceso interior, a veces marcado por momentos de impacto, dudas, búsqueda y consuelo. En tu caso, Sergio, ¿cómo se fue forjando esa relación tan íntima con el Padre Pío? ¿Qué aspectos de su vida y de su espiritualidad fueron los que realmente te transformaron?

Fue un proceso. Al principio me atrajo lo extraordinario: los estigmas, los milagros. Pero luego fui descubriendo otra cosa: que se podía tener una amistad espiritual con un santo. Que podía contarle mis cosas, sentirme acompañado. Y lo hice a través de sus escritos. Sus cartas me hablaban. Empecé a vivirlo como un amigo real. A veces me equivocaba en cómo acercarme a los santos, pero con el Padre Pío encontré un camino personal y concreto. Lo elegí como padre espiritual… y nunca me ha dejado solo.

VI. Una hija llamada Martina Pía

—En este encuentro nos hablas también de tu matrimonio, de la presencia del Padre Pío incluso en vuestro noviazgo, y de la hija que esperáis. ¿Cómo ha estado él presente en vuestra historia de amor? ¿Cómo vivisteis ese viaje a Italia y la visita al Santo Padre? Cuéntanos cómo el Padre Pío forma parte también de vuestra vida familiar.

Nuestro matrimonio ha sido un regalo de Dios, bendecido por el Padre Pío. Nuestra hija, Martina Pía, nacerá —Dios mediante— en febrero. Su nombre lleva esa herencia espiritual. Queremos que crezca sabiendo que hay un santo que ya reza por ella desde el cielo. Y que nosotros, sus padres, hemos sido testigos de cómo intercede.

UN LIBRO ESPECIAL

Este testimonio vivo cobra más valor aún en este tiempo en que Editorial Capuchinos anuncia la publicación de un libro inédito del Padre Elías Cabodevilla, titulado:

“San Pío de Pietrelcina: Fotocopia de Cristo”

Una obra que recoge con hondura espiritual y sencillez franciscana la vida, el mensaje y la santidad del Padre Pío. Una lectura imprescindible para quienes, como Sergio, sienten que este fraile capuchino sigue tocando corazones.

Luis López, (Coordinador de Capuchinos Editorial)